Deriva cero: fuera, encima y más allá de una escena

Prave nos presenta su primer larga duración, ‘Deriva Cero’, un disco que no solo condensa sus más de ocho años de trabajo, también es la prueba fehaciente de que para hacer música se debe tener credibilidad.

Cuando se piensa en hardcore y más que todo en el que se hace en Bogotá, nombres como Ataque en Contra, Exigencia o Pitbull saltan a la memoria, pero a finales del año pasado, la salida de este disco agarró a más de uno desprevenido, quizás porque provenía de una banda que no se movía en la escena hardcore convencional, sino de una que se hizo de un reconocimiento fogueándose con bandas más allegadas al movimiento del neo metal de la década pasada, manteniendo vigente la idea de no dar cabida a radicalismos en su propuesta.

Pero para evitar caer en imprecisiones y etiquetas, hablar de Prave no es hablar de algún género o estilo musical en la manera más estricta de la palabra, hablar de ellos es tener en cuenta dos conceptos que ellos han dejado claros: existir y persistir.

Sea cual sea su origen, Prave arrancó como cualquier otra banda, buscando (y creando) oportunidades, hablando con amigos y tocando puertas, todo esto mientras su sonido iba tomando una identidad en la búsqueda de una acogida mucho mayor.

Deriva Cero más que un disco de rock pesado, es un ejercicio de memoria donde la banda compila todos esos sonidos que influenciaron musicalmente a cada uno de sus integrantes y pule temas insignia de la misma, como Renaciendo de las Cenizas, que en esta versión de 2015, está mucho mejor trabajada y ha prescindido de elementos como el teclado y las voces rasgadas que eran tendencia por ese entonces.

El álbum abre con la canción Origen, un intro de música electrónica compuesto por secuencia y beats que de entrada nos dice que estamos frente a algo poco convencional, pero que a su vez, evoca a aquellas rarezas que encontramos en los discos de bandas como Adlibitum, Revez y Pr1mal, referentes de lo que alguna vez se conoció como “Power core”.

Sin Marcha atrás y Deriva Cero son una clara muestra de un sonido denso y un mensaje claro de inconformismo social (temática recurrente en este trabajo) pero también de un dinamismo que muchas bandas con influencia del New York Hardcore o del estilo “Beatdown” no tienen. De hecho, la similitud con proyectos como Emmure salta a la vista en estos dos temas.

El sencillo De Vuelta y Más Fuertes, no solo es demoledor y enérgico, características que dejan claras en su videoclip, también tiene una carga positiva en su letra que rescata la necesidad de luchar por los sueños.

Uno de los puntos más destacables de este trabajo es la colaboración de Javier Carmona y Henry Reina, vocalistas de Flying Bananas e Ingrand, respectivamente, en la canción Pride, único sencillo en inglés de esta producción, el cual logra que el estilo de estos dos músicos invitados quede excelentemente acoplado en una interesante mezcla de diversos sonidos extremos.

Sin embargo, el principal problema que tiene este álbum es que se queda corto para todo lo que podría contar en él, a veces ocho tracks no son suficientes para definir un sonido característico, y nos queda una sensación agridulce porque es un trabajo honesto que merece una continuación, así que la deuda de la banda con su público es grande, pero subsanable.

Personalmente soy enemigo de las analogías, pero debo admitir que la imagen del fénix hoy es más vigente que nunca para esta agrupación.

Por: Javier Murcia

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