El debut epónimo de Sonoras Mil

Después de un par de décadas de un sinnúmero de bandas de rock y proyectos musicales, entre los que se incluyen bandas de rock como Moodpeker y La Fenachi, el joven pero a la vez veterano músico, Felipe Gómez Ossa, nos presenta su más reciente propuesta musical titulada Sonoras Mil, el cual se constituye oficialmente en su primer álbum solista.

Sonoras Mil¸ nombre que adopta no solo el álbum sino igualmente Felipe, es una mezcla bien ecléctica de distintos estilos musicales. De hecho, tal eclecticismo se puede percibir aún desde antes de escuchar sus primeras notas. El solo nombre de Sonoras Mil hace pensar de inmediato en un conjunto de “mil sonidos”, y adicionalmente la portada del álbum, elaborada por  Ivette Salom, nos muestra seis figuras antropomorfas, de distintos colores, sentadas en círculo extendiendo sus manos, uniéndose como si fuesen partícipes de un rito tribal o folclórico, aludiendo en consecuencia a la unión de varias fuerzas, varias personalidades que crean una armonía.

Musicalmente hablando, el álbum cuenta por momentos  con sonidos tranquilos y relajados, aunque igualmente parece que sus objetivos cambian para buscar que su público se pare a bailar. Igualmente se le nota mucha influencia de sonidos folclóricos latinoamericanos, pero sin perder de vista el marcado uso de teclados, percusiones electrónicas y guitarras eléctricas con delay y otros efectos especiales.

Específicamente en relación con algunas de sus canciones: “Sereno Desespero”, la primera pista del álbum y que además fue elegida como su sencillo principal, me hace pensar en una especie de Gustavo Cerati haciendo dubstep. De hecho, el dubstep está aún más presente en “Zángano + Entrepiernao” y en el correctamente titulado “Dubbersoul (Déjame Decirte)”, cortes donde no solo escuché el mencionado género sino adicionalmente algo de influencias típicamente latinoamericanas, particularmente como lo hacía Caifanes, gran banda mexicana que en ocasiones también mezclaba el rock con su propio folclore.

“Palabrerías (Es El Amor)” con sus voces femeninas me recuerda a Aterciopelados como de la época de Caribe Atómico, incluso un poco a Ely Guerra. La muy pegajosa “Brujas”, ubicada justo en la mitad de las once pistas del álbum, es una invitación clara a que el público se pare a bailar.

Las letras están predominantemente en español, pero también juega con el inglés en varias canciones como en “About Laughing And Disgrace”, que con su introducción en guitarra acústica parece presentarse como una balada, pero unas barras más tarde la percusión nos lleva a otro territorio más movido.

A pesar de tanta mezcla de estilos, la producción de Christian Castagno le imprime cohesión a las ideas y creatividad de Sonoras Mil y hace que todo esto tenga sentido y claridad. En últimas resulta ser una interesante colección de canciones que amerita ser escuchada varias veces a través del siguiente enlace:

http://sonorasmil.bandcamp.com/album/sonoras-mil

 

Por: Juan Daniel Melo

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