Milmarías y el paso de ‘la palmera voladora’ por Medellín

Compuesta por Erick Bejarano, Kike Bejarano y Gregorio Merchán, Milmarias es una banda prolífica con un sonido que raya en lo psicodélico y experimental; sus shows son dinámicos, llenos de energía y garantizan mover cada fibra del público a través de la continua interacción con el mismo. En su visita a Medellín, en el marco de la Feria de las Flores, tuvimos la oportunidad de retratar los mejores momentos de su concierto en el Parque de los Deseos y, de paso, escudriñar un poco en los orígenes del sonido de la banda y la estética particular de la misma en una entrevista para La Casetería.

 

Los videos de Milmarías han ido evolucionando, pasando  de narrativas estéticas, por así decirlo, más convencionales, a hacer un uso y aprovechamiento más arriesgado de los recursos visuales, un ejemplo de ello es el video de Las Once Dimensiones donde se nos presenta un viaje psicodélico a lo largo de toda la canción  ¿Qué nos puedes contar de esta evolución presente en la videografía de la banda?

Erick: nuestro primer disco que fue el “tentempié”, fue un disco muy rockero, muy bogotano, muy Chapinero, así un poco oscuro. Entonces la música y los videos iban más por esa onda,  y en este segundo disco (Las Once Dimensiones) decidimos divertirnos completamente, es un disco más bronceado, tiene como más calor del trópico, mucho más de la música con la que crecimos en las navidades con los abuelos y entonces así mismo fueron los videos; nosotros no queríamos hacer algo que fuera como historias sino que queríamos dar imágenes que te dieran la sensación de la música. En el caso particular de Las Once Dimensiones, la idea era emular el ambiente de las figuritas de las chocolatinas jet.

 

Siempre ha habido algo muy latente en el sonido de Milmarías y es que hay un respeto muy grande por las raíces colombianas, la música autóctona de nuestro país es perceptible en cada canción ¿Qué tanta influencia ha tenido esto en la evolución del sonido y en el desarrollo de la banda?

Erick: nosotros no somos folcloristas directamente, hemos recibido  influencias por ejemplo del folclor atlántico y en todo lo que nos ha formado de cierta manera como para acércanos a nuestras raíces colombianas, pero realmente esto solo nos ha influenciado al momento de componer canciones, nunca usamos instrumentos folclóricos como tal en el escenario sino que son más los ritmos que se te quedan dentro y a la hora de tocar e interpretar te suena colombiano, por ejemplo, en el uso de los samplers, también en frases de guitarra como en la palmera voladora que es nuestro último sencillo, está ligeramente inspirada en las figuras de acordeón de Lisandro Mesa, de Carmelo Torres, muy antiguas, entonces nos gusta investigar al respecto pero de forma sutil, solo para divertirnos, no lo hacemos formalmente.

 

Si tuviéramos que ubicar a Milmarías en una de las once dimensiones, ¿en cuál sería?

Erick: cuando escribimos esa canción, pensábamos en el asunto científico de que no hay tres dimensiones sino once, entonces nosotros decíamos:  “bueno, hay once dimensiones y cuando estas como con problemas y algo anda mal, estás en tres dimensiones. Pero en las otras que sobran pues tiene que haber algo bueno”, entonces nosotros pensábamos que en alguna de las once dimensiones todo está intacto, todo está perfecto. Yo creo que no sabemos en cuál, pero en estas tres primeras no es, es en las que quedan. En una de las otras ocho.

 

Fotografìa y texto por: Juan Felipe Osorio Betancur

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