¿QUÉ ES UNA BUENA GRABACIÓN?

Es cierto que todos en algún momento hemos pensado que cierta grabación musical es muy buena o mala, y aún así, ésta sigue siendo una pregunta muy difícil de responder. Aunque esta es una de las cosas bellas del arte, no se puede estandarizar y está condenada a depender de la subjetividad. Yo, como músico que se enamoró de la producción musical, tuve que romper varios mitos cuando me di cuenta de que lo que más me gustaba en el mundo era grabar.

Un día, navegando por YouTube conocí a un artista que me cambió la vida literalmente. Jack Conte era un multi-instrumentista que grababa y mezclaba toda su música él mismo y todoestaba en video; aún vivía en la casa de sus papás y lo hacía desde su habitación. Lo que me impresionó su música sonaba diferente a la mayoría de grabaciones en la radio, pero no más “barata” ni más “casera”, de hecho sonaba, para mis oídos, mucho mejor. Tenía una M-box 2, un Neuman TLM-103, un AKG D112 y otro micrófono de condensador de gama media cuya referencia no recuerdo. Todo mezclado con unos Rokit 5, que son unos monitores muy baratos. Nada más. Fue entonces cuando me di cuenta que hacer música que no suena bien y escudarse en no tener a disposición un estudio con una consola Neve, preamplificadores análogos hechos a mano en el año 65 por un monje tibetano, una sala perfectamente afinada y decenas de micrófonos es una tontería.

Jack Conte formó luego una banda independiente de gran éxito llamada Pomplamoose, con la cual ha ganado cientos de miles de dólares y hecho tours alrededor de Estados Unidos. Hoy en día, graba con esencialmente los mismos equipos que usaba en sus inicios, porque según él, tantas limitaciones lo obligan a ser más creativo. Si Jack hubiera consultado con varios expertos al momento de iniciar su estudio casero, hubiera conseguido desanimarse antes de hacer la primera canción, probablemente le hubieran dicho algo como que las cuatro paredes paralelas de su habitación crean reflexiones que hacen imposible un monitoreo adecuado para mezclar, o que los preamplificadores integrados en la interfaz son extremadamente baratos y harán que todo lo que sea grabado suene digital e inorgánico, o que le sería imposible grabar una voz que valga la pena con un micrófono que cueste menos de 100 dólares.

Tuve otra epifanía similar cuando escuché Porcupine Tree por primera vez y me di cuenta de que Steven Wilson (el líder de la banda) grababa, mezclaba e incluso masterizaba su propia música. A pesar de vivir en varios lugares y tener dinero suficiente para comprar un estudio, él seguía haciendo la mayor parte del trabajo en su habitación de la infancia porque estaba ya acostumbrado a la acústica del lugar después de tantos años. Esto hace que la música de Porcupine Tree suene también muy diferente de la mayoría de grabaciones que hay en la radio.

Por ejemplo, Wilson decidió ignorar todos los “estándares contemporáneos de mercado”, y empezó a masterizar a un volumen mucho menor, así permitiéndole hacer Rock lleno de dinámicas que no existen ya en la música del siglo XXI. Su música, al no tener ningún tipo de artimañas para competir en volumen, no sacrifica nada para poder sonar bien.

The Black Keys es una banda integrada por un par obsesionado por el sonido. El otro día leía un artículo sobre ellos en la Rolling Stone, donde Dan Auerbach menciona que su guitarra favorita le costó 100 dólares, y los micrófonos que más usa cuestan 75 dólares, mientras tiene olvidado en una esquina uno de condensador muy caro. “Pat y yo leíamos foros de grabacióntodo el tiempo cuando estábamos empezando, eran sobre cómo necesitábamos los equipos más caros. Ellos eran simplemente idiotas que hacen discos que suenan mal.” Dijo Dan a la revista refiriéndose despectivamente a su elegante micrófono de condensador. Todos hemos soñado con tener suficiente dinero para comprar equipos de miles de dólares, y este par podría comprarlos todos. Sin embargo, algunos prefieren grabar con el micrófono que no falta en cualquier tarima, bar, matrimonio, estudio de pobre o estudio de millonario: El Shure SM 57. Y no podemos decir que The Black Keys son los únicos excéntricos; Michael Jackson grabó la voz de Billie Jean con este micrófono. Un mito relacionado a este tema, es aquel que dice que los equipos análogos siempre van a ser mejores que los digitales. Cosa que fue cierta por mucho tiempo pero afortunadamente lo dejó de ser. Es cierto que hay grandes estudios que aún mantienen sus viejos y finos compresores y ecualizadores análogos y los usan todos los días. Es cierto que suenan increíble y que los plugins no los emulan perfectamente.

¿Pero son peores? Yo diría que simplemente tienen un sonido diferente. He escuchado a Dave Pensado, quien es uno de los más cotizados ingenieros de mezcla, decir que él no puede escuchar la diferencia de calidad muchas veces entre unidades análogas o plug-ins. Aquí es donde sospecho que muchos caemos en la trampa de asumir que algo es mejor por costar mucho más dinero. Tampoco se trata de pensar que por comprar una M-Box y un SM57 ya podemos autoproclamarnos productores. La verdad es que el auge de los softwares y los equipos baratos han sido responsables de un aumento descomunal en grabaciones que no solo son malas, sino que duelen escuchar. A la larga, no hay ningún aparato que pueda hacer milagros, así que efectivamente la experiencia, el talento y el trabajo de las personas es lo que realmente cuenta en este mundo, cosa que suena bastante intuitiva,pero en los últimos años existe un gran prejuicio a los músicos que, como yo, deciden prescindir de estudios, ingenieros de mezcla y de masterización para hacer su música.Hace poco estuve produciendo en uno de los estudios más caros e importantes de Colombia, y debo decir que fue una muy buena experiencia. Sin duda es muy inspirador estar en un lugar especialmente construido para grabar, donde se han hecho centenares de discos increíbles, con salas que suenan increíble, y equipos de altísima calidad. A pesar de todo eso, en muchos momentos me vi extrañando a “El Ático”, que es como yo llamo a la parte de mi apartamento donde tengo instalado un relativamente modesto estudio casero, principalmente por no tener límite de horas de grabación, por estar increíblemente acostumbrado a la sonoridad del lugar gracias al hecho de literalmente vivir ahí, por la comodidad de trabajar a cualquier hora y estar a pocos metros de mi nevera y mi cama, entre otras.

Como escribí antes, es cierto que en los estudios caseros se han hecho discos que suenan horrible, pero he escuchado muchísimas aberraciones grabadas en los mejores estudios del mundo. Hay que recordar que estamos hablando de arte, en donde la parte técnica no es el fin, sino el medio para llegar a transmitir sentimientos e ideas. Así que, si la tecnología le permite a un joven de clase media que vive en la casa de sus padres grabar algo bello que mueva los sentimientos de personas así no esté “técnicamente perfecto”, debemos aceptar que el objetivo ha sido cumplido. El purismo extremista no deja ver que vivimos probablemente en la época más emocionante de la historia para estar haciendo música.

Por: Alvin Schutmaat

2 Comments

  • Responder diciembre 9, 2014

    Gustavo

    Que buen artículo Alvin. Que prime el buen gusto y sentido musical, refiriéndome a lo que Ud hace en El Ático. Saludos.

    • Responder diciembre 23, 2014

      Astronaut

      Gracias por tu comentario Gustavo!!

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