Ni la lluvia detuvo al festival Altavoz en su primer día

A pesar del torrencial aguacero que cayó sobre Medellín y el Valle del Aburrá, el festival Altavoz le cumplió a la ciudad en su jornada del sábado.

Desde las horas del mediodía, el cielo ya presagiaba que la tarde del sábado 5 de octubre estaría pasada por agua. Sin embargo, los paisas atendieron el llamado de los sonidos independientes de su región en una versión más del festival más importante de la ciudad, que en esta edición cuenta con la participación de más de 45 agrupaciones en escena, entre grupos  regionales, naciones e internacionales.

La jornada de los sonidos extremos inició con el harcore de los caleños, Estado De Coma y la banda Sin And Grace de Medellín, estos últimos, presentando una contundente propuesta de metalcore que prendió los ánimos de los asistentes, que con forme el pasar de las horas, iban llegando al Aeroparque Juan Pablo II.

Sin and Grace

Cuando llegó el turno de la banda El Verdadero Guerrero, de Itagüí, una banda con una fuerte influencia de grupos como Have Heart, Comeback kid, Asunto, y proyectos nacionales como The Tryout, un diluvio se desató sobre el festival, haciendo que su programación se retrasara media hora. Según El Departamento Administrativo de Gestión del Riesgo de Desastres (DAGRD), se registraron inundaciones en calles y parqueaderos, situación que afecto la movilidad de la ciudad.

Aunque la lluvia solo mermó pasada un par de horas, los estadounidenses de Sworn Enemy, una de las bandas más esperadas del festival, congregaron de nuevo a los asistentes, quienes escucharon una de las propuestas de hardcore más potentes del festival, la cual hizo valer los casi 20 años de trayectoria de esta banda de Queens (Nueva York).

sWORN eNEMY

Alrededor de las 5.00 p.m. (y con el cielo más despejado), el trhash metal se tomó el festival con Daycore, una de las bandas más emblemáticas de este sonido en Antioquia, quienes demostraron velocidad y poder en sus interpretaciones, lo que sirvió como aliciente para ver a otra gran banda internacional que se presentaría esa noche: Municipal Wasted.

Los sonidos sinfónicos también tuvieron su cabida en el festival con VC4 e Instru – Mental, dos proyectos con formatos no convencionales. El primero, con el uso de chelos, una propuesta que nos recordó proyectos como Apocalyptica o Two Cellos, mientras que el segundo combinaba los elementos más representativos del rock con sonoridades de la música clásica.

Otro de los grupos que resaltó en esta primera jornada fue la banda de hardcore punk, Antised, un grupo que muestra una propuesta madura que ha dado mucho de qué hablar en el último año. Aunque el Escenario Norte permaneció poco concurrido hasta entrada la noche, Antised logró congregar a muchos espectadores que disfrutaron de sus canciones introspectivas pero llenas de energía.

Antised

La banda local que destacó por su puesta en escena en esta jornada fue IV Tiempos, un grupo metalero de corazón pero sin ningún impedimento para usar blazer, sombrero y corbata en el día de los sonidos extremos del festival. Incorporando elementos del punk, el rock y el hardcore, IV Tiempos demostró su estilo fuerte pero casi teatral que acompaña a sus letras basadas en la cotidianidad de los hombres en un mundo duro.

Entrada la noche, llega el turno de Municipal Wasted, la mejor agrupación de la jornada. La banda liderada por Tony Foresta dio cátedra de “Speed Metal Punk”, congregando a metaleros, punks y hardcoreros alrededor de su eufórica propuesta libre de radicalismos. Sin duda, una banda que nos recuerda que lo más importante de hacer música es divertiste.

Municipal Wasted

Entrada la noche, lo dos escenarios del aeroparque mostraban un excelente concurrencia de gente, ideal para que los sonidos del death metal se hicieran sentir con The MirrorNo Raza Cromlech, estos últimos, encargados de abrir la demoledora presentación de la legendaria Banda, Deicide, quienes finalizaron un día que pudo tener una mejor afluencia de público, pero donde reinó el respeto y la convivencia.

Texto: Javier Murcia

Fotografías: Juan Felipe Osorio

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